Conclusiones
Como psicóloga en formación, concluyo que implementar estrategias psicosociales participativas en educación inclusiva que enriquece el aprendizaje y transforma positivamente las relaciones dentro del entorno escolar. Las herramientas didácticas no paramétricas favorecieron el diálogo, el respeto y la empatía, fortaleciendo la cohesión y el bienestar de los adolescentes. Esta experiencia evidenció que la inclusión es un esfuerzo colectivo que requiere el compromiso de toda la comunidad educativa. Acompañar este proceso me permitió reafirmar la importancia de diseñar intervenciones con enfoque humano, culturalmente pertinentes y centradas en el reconocimiento del otro.
